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Colaborador de la Revista Radioaficionados de U.R.E. y del Foro Histórico de las Telecomunicaciones del COIT. Lic. CC Económicas y EE. por la USC, Post Grado en Banca Comercial "Cum Laude" por la Univ. Barcelona y Especialista en Dirección Financiera por la UOC

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jueves, 25 de febrero de 2016

Matías Balsera Rodríguez, (1883-1953) primer radioaficionado y DX-ista español en 1903. Capítulo I (1883-1907)

Matías Balsera Rodríguez,  (1883-1953) primer radioaficionado y  DX-ista español en 1903
Capítulo I (1883-1907)

Tomás Manuel Abeigón Vidal (EA1CIU)
Pontevedra



Matías Balsera Rodríguez
Matías Balsera Rodríguez, hijo de José Balsera Figueras y María Rodríguez Zornoza, nació en Gibraleón (Huelva) el 23 de febrero de 1883. fue el mayor de los hijos del matrimonio, cinco varones y una mujer.

En mayo de 1892, Matías Balsera recibió un premio a la aplicación siendo alumno de la Escuela pía de niños a cargo del profesor Antonio Montero Nieto de Córdoba.

Su padre dirigía la estación telegráfica de esta localidad, siendo destinado en la segunda quincena de noviembre de 1899 de Cádiz a Puerto de Santa María (Cádiz), ciudad que se convertiría en el lugar de residencia de Matías por varios años. La afición de Balsera a los misterios y estudio de la electricidad le llevó desde muy tierna infancia a construir cuantos aparatos veía y aún otros que él luego ideaba. Apenas conoció la telegrafía sin hilos, Balsera dominó todos los secretos del nuevo y prodigioso descubrimiento. Cuando en Cádiz cursaba los estudios de Bachillerato, y dos o tres años antes de ser resuelta la dirección de los globos por Santos Dumont, indicó un procedimiento análogo para resolver el problema.

El 7 de mayo de 1902 se realizó una convocatoria por parte de la Dirección General de Correos y Telégrafos para cubrir cien vacantes de aspi­rantes en la Escala o Cuerpo auxiliar de Telégrafos, "y las que puedan ocurrir hasta la terminación de los ejer­cicios". Los exámenes se efectuarían en cinco ejercicios sobre las siguientes materias: Gramática castellana, traducción y escritura del Francés; Aritmética; Elementos de Geometría; Nociones elementales de Física y Geografía. La convocatoria se cerró el 30 de agosto. Matías Balsera presentó su instancia para participar en dicha convocatoria con número de orden 145. Los ejercicios se desarrollaron en los siguientes meses, dando comienzo el 6 de octubre de 1902. Matías Balsera se examinó el día 5 de mayo de 1903 del quinto y último ejercicio, con una puntuación total de los cinco ejercicios de la convocatoria de 410 puntos. Transcurridos los casi ocho meses que duraron los ejercicios, el día 20 de mayo se daban por finalizados. Participaron en la convocatoria 1139 aspirantes de los que aprobaron 265. Matías Balsera quedó muy cerca del puesto 100 que obtuvo con 416 puntos José María Rivero Merino, por lo que a pesar de ello, habiendo más plazas vacantes por cubrir que 100 pudo finalmente acceder al Cuerpo, según lo establecido en las bases de la convocatoria.

En junio de 1903, Balsera comienza las prácticas en la Escuela de Telégrafos dirigida por el inspector del Cuerpo, Eduardo Urech, situada en la Calle Torrijos, nº 15 de Madrid.

Balsera ingresó en el Cuerpo de Telégrafos el 3 de mayo de 1904, moviéndole a ello, el propósito de perfeccionar y completar sus estudios en la proyectada Escuela Superior del Cuerpo, que a pesar de varios intentos, no llegaría a hacerse realidad hasta 1913 y de la que habrían de salir los futuros ingenieros y electricistas. Algún tiempo después que Matías, sus hermanos Julio, Juan y Luis seguirían sus pasos incorporándose también al Cuerpo.

El 14 de julio de 1908 por la noche, Matías Balsera pronunció una conferencia en la oficina de Telégrafos de Cáceres a la que asistieron los empleados de la central y el director del periódico local El Noticiero, Manuel Castillo y Quijada, quien narra la crónica que, sobre la misma, se publicó en su diario el 17 de julio de 1908 con el título "Conferencia interesante". En dicha crónica se incluyen detalles de cómo era la primera estación de radioaficionado que Matías Balsera construyó en 1903; incluida la antena utilizada; y cómo este realizó sus primeras experiencias contactando con las dos estaciones radiotelegráficas que la Compañía Transatlántica tenía establecidas en Cádiz desde octubre de 1901 y que distaban entre sí unos 5 km. Utilizando el sistema francés Rochefort, estas comunicaban la delegación de Cádiz con su factoría de Matagorda. Desde su casa en el Puerto de Santa María, que dista de Cádiz 20 km y 14 de Matagorda, Balsera contactó, de forma reiterada, con dichas estaciones, convirtiéndose así, en el primer radioaficionado y DX-ista (D- Distancia, X- incógnita, DX-ista es el que busca efectuar comunicados a la mayor distancia posible) de la Historia de España del que tenemos constancia documental, cuyos QSO's (comunicados bilaterales) marcaron la distancia máxima de 20 km que es la que separa Cádiz del Puerto de Santa María. Observando lo que ocurría al realizar estos enlaces radiotelegráficos, fue cómo ideó su sistema de «Sintonía» que resolvía, al mismo tiempo, los dos grandes problemas que limitaban la extensión de la telegrafía sin hilos a nuevas aplicaciones, esto es, el de las «interferencias» y el de la «confidencialidad». Tras inventar su sistema de «Sintonía», lo probó con las estaciones de la Transatlántica con éxito, ocurriéndosele entonces que podría darle utilidad militar al mismo para la dirección de los torpedos a distancia, en cuyo intento ya habían trabajado Julio Cervera Baviera y Leonardo Torres Quevedo, siendo Balsera el primero en dar una solución eficaz a su aplicación práctica. Gracias a la «Sintonía» se eliminaba la posibilidad de que, mediante una señal de radio enemiga, aún siendo esta de gran potencia, se anulase el entendimiento entre la estación emisora que dirige el proyectil y la correspondiente receptora de este.

Así relata Manuel Castillo en su periódico lo expuesto por Balsera en su conferencia aquella noche de verano de 1908:
"[...] El conferenciante, era realmente de lujo. Sentado entre los oyentes, nos dio cuenta, Matías Balsera, de sus estudios, de sus inventos y de sus proyectos, con modestia verdaderamente encantadora y con un lenguaje sencillo, familiar y ameno, que nos hizo pasar el tiempo inadvertidamente hasta altas [horas] de la madrugada. [...]" ... "[...] Balsera es un muchacho de veinticuatro años, ingresado en telégrafos en una de las últimas convocatorias, natural de Gibraleón (Huelva), é hijo del jefe de la estación telegráfica de Puerto de Santa María.
Destinado a aquella estación y aficionado desde muy niño a los estudios de los fenómenos eléctricos, dedicose al de la telegrafía sin hilos, é ideo un aparato de lo mas curioso y primitivo para hacer una estación receptora, que le costó, a más de su trabajo, la enorme suma de cuatro pesetas en material.
Era morirse de risa oír la descripción de su primer aparato receptor de telegrafía sin hilos, de hoja de lata, cartón, madera, alambres, etc., etc. y con antena de cañas empalmadas, hasta una altura de diez y seis metros.


Ilustración de montaje de antena que bien podría ser el que construyó Matías Balsera

  Pues bien, con ese aparato se enteraba de los despachos que la Transatlántica enviaba desde Cádiz a su dique, con otros aparatos que le costaban a ella seis mil pesetas.
En la misma forma y con los mismos medios casi, construyó un aparato transmisor y con él se puso en comunicación desde el Puerto de Santa María, con las estaciones de la Transatlántica de Cádiz.
Este éxito le hizo pensar en otra cosa, y con un carrete de madera, de los de hilo para coser, un anillo de hierro de una cortina, una bobina de timbre eléctrico, unas varillas de un paraguas, lacre, hilo, etc., etc., fue venciendo dificultades, hasta lograr construir un motorcito eléctrico, que funcionaba con toda regularidad, por las ondas hertzianas de sus aparatos.
Hizo después un pequeño barco, cuyo timón y cuya hélice manejaba también con sus aparatos, por medio de las ondas hertzianas y comprendió la aplicación que podía darse a aquel descubrimiento a la dirección de los torpedos.
En aquellas pruebas le sorprendió un bizarro oficial de la armada que fue, por casualidad, a poner un telegrama a la estación donde Balsera prestaba sus servicios.
Con su apoyo y el de otros amigos, Balsera pudo adquirir otros materiales y construir sus aparatos en mejores condiciones. [...]" ... " [...] Pero no es esta la invención más importante del señor Balsera bajo el punto de vista científico. Hasta ahora las ondas hertzianas gozaban de la mayor libertad, casi de una anarquía, que les consentía ser verdaderamente indiscretas, puesto que para enterarse de los partes, cuando son aplicadas a la telegrafía sin hilos, o de desvirtuar su acción, cuando lo son al Telekino, bastaba con emplazar aparatos adecuados dentro de su radio de acción. Lo mismo que hacía el señor Balsera en el Puerto de Santa María con la telegrafía sin hilos de la Transatlántica.
Lo necesario, lo importante, era buscar el medio de que esas ondas hertzianas, no obedezcan más que al que las utiliza y aíslen su acción a todos los demás impulsos, lo que se llama en términos técnicos Sintonía ó Sintonismo, y esto es precisamente lo que ha descubierto el señor Balsera estudiando y aquilatando el número de vibraciones de esas ondas.[...]". 

Estación transmisora de la Compañía Transatlántica (octubre 1901)

Estación receptora de la Compañía Transatlántica (Octubre 1901)

El diario ABC de 5 de diciembre de 1911, basándose en los recuerdos de Balsera sobre 1903 pública un artículo que también nos aporta datos interesantes sobre las primeras experiencias de este como radioaficionado. A diferencia de lo relatado en 1908 por El Noticiero, en este no se hace referencia a la estación emisora ni a la antena, sin que sepamos exactamente cuál fue la razón para ello.

"[...] Fue allá en el Puerto de Santa María, a donde marchó destinado a poco de terminar su carrera, cuando en uno de sus viajes a Cádiz solicitó permiso para visitar la estación radiotelegráfica de la Transatlántica.
La visitó, en efecto, y empezó a manipular en los aparatos, comunicando con la estación colateral instalada en el dique de Matagorda; su entusiasmo no tuvo límites, y apresuró su viaje de regreso, consagrando desde aquel instante todos sus esfuerzos a montar en su propio domicilio una estación análoga.
Esto lo consiguió al cabo de varios días, en el último de los cuales, y a las tres de la madrugada, cuando todo estaba ya ultimado, se retiró a descansar; pero su impaciencia no le permitió conciliar el sueño, porque aguardaba a que a las siete de la mañana el timbre de su estación le avisase que la de Cádiz había lanzado sus ondas al espacio, como así ocurrió en efecto.
El timbre sonó, y Matías Balsera empezó a recibir los signos telegráficos que transmitían entre Cádiz y Matagorda, primero muy confusamente y después con claridad perfecta.[...]".  

En 1905 se publicó el libro de Domenico Mazzotto titulado La Telegrafía y la telefonía sin hilos en el que el capítulo IX es enteramente dedicado a la «Sintonía y pluricomunicaciones». En la obra de Mazzotto se contienen los avances en la materia hasta el mes de agosto de 1904 y comienza así:

"Ya hemos hecho notar en más de una ocasión la capital importancia que para la radiotelegrafía tiene la solución del problema de la sintonía de los aparatos; esto es, el poder lograr que las ondas emitidas por el aparato de una estación exciten únicamente a otro determinado de otra estación, como así sucede en la telegrafía ordinaria.
Sólo cuando este problema se resuelva tendremos verdaderas estaciones independientes, capaces de multiplicarse y ampliarse a medida de las necesidades sin temor a las mutuas perturbaciones, y se logrará conjuntamente mantener el secreto de los despachos y poder establecer la pluricomunicación. 
La solución completa del problema se presenta no obstante, si no imposible, sumamente dificultosa... [...]". 

Queda por tanto claro, que la Sintonización no estaba conseguida cuando Matías Balsera ideó su sistema  en 1904, siendo atribuible, por lo tanto a él, su primera aplicación práctica en la historia.
                    
El 19 de mayo de 1905 se ensaya por primera vez, de forma oficial, en la Central de Telégrafos de Puerto de Santa María su invento de telegrafía sin hilos que dirige y dispara los torpedos. A la finalización de las pruebas, a la que acude un buen número de jefes y oficiales de la Armada, representación de la prensa y numerosa concurrencia, su autor fue efusivamente felicitado, quedando este emplazado a nuevos ensayos en el mar ya con aparatos completos.  En diciembre de 1905, Balsera obtiene la patente de su invención con la siguiente denominación: «Un sistema sintonizador y director de torpedos por medio de las ondas de Hertz», siendo registrado con el número 37.147. Algunos periódicos comentaron que se estaba constituyendo una sociedad con capital bastante para afrontar los gastos.



Matías Balsera en la demostración de su sistema director de torpedos
de 19 de mayo de 1905 en Puerto de Santa María

Puerto de Santa María, 19 de mayo de 1905

Otra fotografía de la demostración en la oficina de Telégrafos
de Puerto de Santa María el 19 de mayo de 1905


En la segunda edición del libro titulado La Telegrafía sin Hilos, escrito por Ramón Estrada y Eugenio Agacino, oficiales de la Armada, publicado en octubre de 1905, se nombra a Matías Balsera, cuando al referirse a los trabajos de telegrafía sin hilos realizados en España y mencionar a Torres Quevedo y su Telekino como instrumento para gobernar a distancia los movimientos de buques submarinos, torpedos, etc., comenta "[...] Igual objeto parece proponerse el oficial del Cuerpo de telégrafos, Sr. Balsera, al cual, como a todos nuestros compatriotas, deseamos el más brillante éxito en sus trabajos. [...]".


Segunda edición del libro de Estrada y Agacino (1905)

Un año después, la Dirección General de Comunicaciones concedió a Balsera la cantidad de 1.000 pesetas para compra de material, siendo en septiembre de 1906, remitidos a la Escuela de Aplicación del Crucero Lepanto, la memoria y los planos del invento para su estudio y posible aplicación en la Armada Española. 

El 28 de junio de 1906, Matías Balsera instaló, en un tren, un receptor cuya antena extendió a lo largo del techo de madera de tres vagones y probó, en la línea de Madrid a Navalcarnero y Almorox (Toledo), un sistema de comunicación radiotelegráfica que a lo largo de 32 km mantuvo en contacto a la estación ferroviaria de Goya (Madrid), donde se estableció la emisora, con el tren. La antena de esta última fue colgada entre los postes telegráficos paralelos a la vía del tren y la comunicación se mantuvo sin interrupciones todo el trayecto. Las ondas emitidas se propagaban por la línea telegráfica al ser esta construida con materiales conductores y de esta forma eran captadas por la antena ubicada en el tren. En el libro que Balsera escribió titulado Radiotelefonía, publicado en 1925, y del que más adelante hablaremos, describe estas pruebas que él realizó en el capítulo V al tratar de cómo se propagan las ondas electromagnéticas. Este sistema fue implantado en Estados Unidos y Alemania poco tiempo después.

El 16 de noviembre de 1906, una Comisión presidida por el Director General de Correos y Telégrafos, Martín Rosales Martel, visitó al Rey en Palacio. Le acompañaban, Noriega, Cerveró, Vuelta, Pola y Balsera, con objeto de ofrecer a SS. MM. el teléfono que el Cuerpo de Telégrafos acordó dedicarles con motivo de su enlace. S. M. el Rey aceptó el recuerdo, elogiando el gusto con que  Pola había ejecutado el trabajo artístico del regalo. Después de ello, Martín Rosales presentó al Rey a Matías Balsera, del que recibió explicación del funcionamiento de su sistema director de torpedos por telegrafía sin hilos. Satisfecho con la explicación, el Rey encargó a Rosales que le facilitara a Balsera todo cuanto necesitase para realizar los experimentos que este se proponía.

Perfeccionado su sistema director de torpedos en Madrid, el 20 de marzo de 1907 se efectúan nuevas pruebas ante el Director General de Telégrafos, General Carlos Espinosa de los Monteros y Sagaseta de Ilurdoz (primer Marqués de Valtierra desde el 12 de junio de 1907). Tras el nuevo éxito de las mismas, el Ministerio de Marina que dirigía el General José  Ferrándiz Niño, apreció la utilidad del invento para la Armada por lo que comisionó a Balsera en el Arsenal de Cartagena para que allí lo perfeccionase, poniendo a su disposición, los medios necesarios para ello. El Rey Alfonso XIII se interesó por el asunto, manifestando su deseo de presenciar en Madrid una demostración a realizar en el local de las Escuelas de Aguirre.

Escuelas de Aguirre en la Calle Alcalá de Madrid

La revista La Ilustración española y americana, en su número de 8 de abril, publicó fotografías de uno de los ensayos efectuados por Matías Balsera en las que podemos ver a su ayudante, Antonio Castilla, accionando uno de los dispositivos del sistema. Castilla jugará, años más tarde, un importante papel en el desarrollo de la radiodifusión en nuestro país.

Aparatos del torpedo sintonizado y torpedo fijo

1. Balsera dirigiendo la estación transmisora que ordena por TSH las maniobras del torpedo
2. Antonio Castilla manejando un transmisor Newton que emite una señal de interrupción
3. Balsera y Castilla ajustando la estación receptora Ducretet

Vista general de los aparatos transmisor y receptor













El 3 de abril de 1907 el Rey viajó a Cartagena donde había previstos, ese día, ensayos radiotelegráficos en los que participó el yate real. Matías Balsera instaló una estación de telegrafía sin hilos en la Intendencia de Marina del Arsenal con la que tomó parte en las pruebas previstas en días sucesivos. En uno de estos ensayos estableció comunicación con el Capitán General del departamento, Ramón Auñón y Villalón, encontrándose este a bordo del Crucero Cataluña. Se realizaron enlaces entre la Intendencia, el yate real Giralda y los demás buques de la Escuadra española allí presentes y se disparó, también con éxito, una mina, fondeada previamente en la dársena, utilizando el dispositivo ideado por Balsera. La Junta Técnica de Marina verificó la realización de los ensayos que nuevamente resultaron positivos, a pesar de lo cual, seguiría sin llevarse a cabo la aplicación del invento de Balsera a la Marina de Guerra Española.


Ramón Auñón y Villalón

Crucero Cataluña
                                                                
The New York Times publicó una nota en su edición del 29 de abril de 1907 en la que bajo el título "Hertzian Waves Explode Torpedoes", incluyó el siguiente texto: "CARTAGENA, April 28.- Successful experiments were made here to-day in the explosión of torpedoes al long distances by means of the Hertzian waves system. The device was invented by a Spaniard named Balsera".

El diario El Liberal, en su edición del 30 de abril de 1907, recoge un artículo firmado por Dr. R. Martín al que se acompaña un retrato de Matías Balsera y que titula "Invento Maravilloso". En él se describe el dispositivo del Onubense, incluyendo también, algunos apuntes biográficos sobre Balsera. Dedica el articulista un recuerdo al famoso inventor Leonardo Torres Quevedo y su Telekino, el cual no llegó a aplicarse debido a que el sistema ideado por este podía ser interferido con una señal ajena, anulando su operatividad. Con el sistema Balsera de sintonización las pruebas son concluyentes, salvando este inconveniente con total éxito.




 Los ensayos efectuados en Cartagena despertaron gran interés en el extranjero, llegando a contactar con el inventor una casa belga con intención de adquirir la patente.

Para festejar los éxitos obtenidos por Balsera en sus ensayos, el 18 de mayo de 1907 se celebró en Gibraleón un banquete en su honor al que asistió una representación gubernamental de la provincia y el director de Telégrafos, Guillermo Casares. La prensa nacional y extranjera se hizo eco de lo acontecido en Cartagena dedicando grandes elogios al inventor.

Tres días después del homenaje del que fue objeto en Gibraleón, Matías Balsera llegaba a la capital de la provincia donde se preparaba otro festejo en su honor el día 22 de de mayo de 1907 en el Círculo Mercantil. Balsera se hospedó en el Hotel de Madrid, donde fue recibido por la Banda Municipal que le dedicó una serenata. El lunch organizado para celebrar los logros del inventor estuvo presidido por el alcalde accidental de Huelva, José García y García. El acto contó con la presencia de autoridades locales, provinciales, y gubernativas, así como representantes de entidades y organismos sociales, culturales y comerciales. Se recibieron adhesiones y se envió, por parte del Gobernador civil, un telegrama informando del evento al Ministro de la Gobernación e interesando la protección del Gobierno al inventor en el desarrollo de sus trabajos a lo cual contestó el Ministro que haría cuanto estuviese en su mano para que así fuera. También a iniciativa del alcalde se enviaron dos telegramas de felicitación, uno al padre de Matías Balsera y otro al Director General de Correos y Telégrafos por contar en el Cuerpo con tan distinguido y sabio oficial.

El mismo día que Matías Balsera recibía este homenaje en Huelva, se publicó en el periódico El día, de Madrid, un artículo firmado por el propio Matías Balsera bajo el título "Sintonía y sus aplicaciones" donde explicaba de forma clara y sencilla el funcionamiento de su invento, resaltando la resolución del problema de interferencias que existía entre estaciones que operan al mismo tiempo. Con su invento, aseveraba, es imposible interferir por un tercero las comunicaciones entre dos estaciones que estén sintonizadas. En cuanto al secreto en las comunicaciones, Balsera nos da detalles de cómo actúa el mecanismo para lograrlo y que se consigue: "[...] cambiando el aparato Morse por otro «sui generis», en el que sólo son necesarios contactos iguales para cada letra, sin que al oído puedan distinguirse el uno del otro: además, tiene la ventaja de que esos signos, en vez de salir puntos y rayas, son traducidos por el aparato en caracteres de imprenta; haciéndose más fácil y rápidas las comunicaciones. Este sistema, al funcionar, interrumpe las comunicaciones que se llevase a cabo con estaciones ajenas al sistema, sin que él sea interrumpido por las demás.[...]".

Este mismo artículo fue publicado tres días después en el diario La Provincia de Huelva.


El día 31 de mayo de 1907, en el Ayuntamiento de Huelva intervenía en la sesión de la corporación José García que tras concedérsele la palabra decía: "De todos es sabido los progresos científicos e inventos llevados acabo por Don Matías Balsera que vienen a perfeccionar la telegrafía sin hilos y a dar dirección a los submarinos: Que tanto por la grandísima importancia de estos inventos, dignos de aplauso y protección de toda persona culta y amante de su patria, como por la circunstancia de que el señor Balsera es hijo de esta provincia creo un deber en la Corporación municipal cooperar de una manera eficaz al feliz éxito de los trabajos que se realizan por el señor Balsera para la construcción y perfeccionamiento de sus aparatos y a este efecto someto a la aprobación del Ayuntamiento la siguiente proposición:
Primero: Que a nombre de esta Ciudad se solicite del Gobierno de S.M. que preste su ayuda y protección al señor Balsera para que lleguen a ser una realidad práctica sus inventos.
Segundo: Que se interese de todos los señores Senadores y Diputados y de los Ayuntamientos de esta provincia que cooperen con sus gestiones cerca del gobierno al fin antes indicado."

Por unanimidad acordó la Corporación aceptar estas proposiciones como así mismo otra presentada por el señor Pérez Arenas en el sentido de que se ofreciese al señor Balsera la cooperación material del Ayuntamiento de Huelva para el caso de que le fuera necesaria en cuento lo permitiesen los recursos de que disponía este. El señor García dio las gracias por la acogida a sus proposiciones y el Presidente dijo que tendría gran complacencia en dar cumplimiento a los acuerdos adoptados.

En la sesión de la Corporación municipal de Huelva de 14 de junio de 1907 se leyó una carta de Matías Balsera en la que daba las gracias a la Corporación por sus acuerdos dirigidos a prestarle su apoyo como inventor de su sistema especial de telegrafía sin hilos y de un aparato para la dirección de submarinos, y de otra carta en que exponía los recursos que le eran necesarios para la construcción de un submarino dirigible que según manifestaba podría llevar acabo con la suma de 3.000 pesetas. Previa deliberación, se acordó ofrecer a Balsera dicha cantidad a condición de que los ensayos se realizasen en la ría de Huelva en la primera quincena de septiembre de 1907.

El 9 de agosto de 1907, la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento de Huelva resolvió dejar sin efecto el acuerdo por el que se concedía la subvención a Matías Balsera de 3.000 pesetas en consideración a que este no podría cumplir el compromiso contraído con la Corporación por serle precisó trasladarse al extranjero por tiempo indeterminado para dirigir la construcción de sus aparatos.







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