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Colaborador de la Revista Radioaficionados de U.R.E. y del Foro Histórico de las Telecomunicaciones del COIT. Lic. CC Económicas y EE. por la USC, Post Grado en Banca Comercial "Cum Laude" por la Univ. Barcelona y Especialista en Dirección Financiera por la UOC

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miércoles, 6 de abril de 2016

Matías Balsera Rodríguez, (1883-1953) primer radioaficionado y DX-ista español en 1903 Capítulo II (1908-1914)

Matías Balsera Rodríguez, (1883-1953) primer radioaficionado y  DX-ista español en 1903
Capítulo II (1908-1914)

Tomás Manuel Abeigón Vidal (EA1CIU)
Pontevedra


Comienza 1908 y la ayuda prometida por el gobierno no llegaba. En el Congreso, el diputado y ex-ministro de la gobernación Benigno Quiroga López Ballesteros efectúa una interpelación al Ministro de Marina respecto a la aplicación del sistema Balsera en la Armada española, que tras las experiencias efectuadas con éxito en Cartagena, se había acordado mediante Real Orden, sin que hasta la fecha hubiese sido cumplido. Benigno Quiroga hizo que el Diario de Sesiones de aquel día insertase el informe y R. O. del Ministerio de Marina, como satisfacción al inventor.

Benigno Quiroga López, ex-ministro de Gobernación

Del acta citada merece la pena destacar los siguientes párrafos:

 "[...] Después de hacer el Sr. Balsera una detenida descripción de los aparatos, hizo funcionar estos, primero bajo la acción única de la estación transmisora debidamente sintonizada con ellos, después actuando además de ésta, las tres estaciones que hacían el papel de perturbadoras, las cuales no obstante encontrarse más próximas de los aparatos receptores y ser dos de ellas de mucha mayor potencia que la transmisora, no consiguieron turbar la marcha regular de los aparatos, que funcionaron obedeciendo fielmente a las indicaciones que se ordenaron, demostrando de una manera evidente la garantía de que con este sistema los aparatos de referencia no han de ser molestados por ondas extrañas emitidas casual o intencionadamente. [...]" ... "[...] Los aparatos que ha presentado cl Sr. Balsera son de la construcción más tosca que puede imaginarse, denotando una escasez casi absoluta de recursos, al mismo tiempo que demuestran una perseverancia por parte de su autor y constructor digna del mayor elogio. Pero el asunto que se ventila es de tal importancia, que creemos no debería prescindirse de llevarse a cabo pruebas a distancia, facilitando el Gobierno los recursos y la ayuda que le fuera dable. [...]".

El 9 de marzo de 1908 fallecía en Madrid Benigno Quiroga, perdiendo Matías Balsera a un gran defensor de su trabajo como inventor. El Consejo de Ministros, en su reunión del 17 de abril aprobó un expediente a propuesta de José Ferrándiz Niño, Ministro de Marina, que da lugar al R.D. de 20 de mayo de 1908 autorizando a Balsera a "construir, por vía de ensayo, un modelo de aparato sintonizador y torpedo dirigible de su invención", consignando para ello un crédito de 10.550 pesetas con cargo al presupuesto de Marina, muy lejos de las 50.000  que el inventor consideraba necesarias.

José Ferrándiz Niño, ministro de Marina
Balsera solicitó patente de invención de una nueva creación suya que el 4 de junio de 1908 figura «en suspenso» en el Registro de Patentes que le asignara el número 43.380 al expediente denominado: "Un sistema avisador múltiple Balsera". 

Poco tiempo después, el avisador múltiple Balsera se instaló en las estaciones telegráficas de Almorox, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias. Villa del Prado y Villaviciosa de Odón, todas de la provincia de Madrid, con intención de extenderlo al resto de estaciones de servicio limitado de España a medida que se fueran fabricando nuevas unidades . Como ya hemos comentado, Balsera se encontraba en Cáceres en julio de 1908 cuando pronunció su conferencia del día 14 . Su viaje a esta ciudad había sido motivado por la implantación de este sistema en la oficina de Telégrafos de la localidad. Salvo en los casos comentados, su sistema no sería nunca implantado como de uso general, a pesar de su buen funcionamiento y resultado.

En Sevilla, a finales de noviembre de 1908, los telegrafistas de la Central de la localidad obsequian con un lunch a Matías Balsera por sus éxitos constantes en los ensayos realizados con sus inventos .

En diciembre, Balsera viaja a Madrid para realizar una demostración de su aparato avisador reformado. Este se había presentado a un concurso convocado por el Director General de Comunicaciones, Emilio Ortuño Berte, deseoso de ver si se lograba, en un momento determinado, comunicar con una estación telegráfica limitada sin que en ella fuese precisa la presencia del telegrafista.



Emilio Ortuño Berte, Director General de Correos y Telégrafos

Matías Balsera se marcha a Inglaterra a finales de 1908 para realizar estudios sobre la telegrafía sin hilos y trabajar en otros inventos, sin dejar de lado el perfeccionamiento de su sistema director de torpedos, cuyas pruebas definitivas estaban previstas para febrero o marzo de 1909. El 21 de diciembre de 1908 Balsera demostró en el campamento de Aldershot (Londres), ante una comisión científica nombrada oficialmente por la War Office, que tenía resuelta la sintonía en la telegrafía sin hilos. Dicha comisión resumió sus conclusiones utilizando la siguiente frase: «Convencidos. Tienen ustedes lo que no tiene nadie».

Llegado el mes de junio de 1909, la revista Vida Marítima recoge, en su número del día 20, los nuevos ensayos realizados por Balsera: "[...] Después de largos y profundos estudios, y constantes experiencias, el Sr. Balsera ha conseguido realizar un invento que, por su importancia, representa una verdadera revolución científica.
Resuelta teórica y prácticamente la sintonía, y una vez descubierta la manera de ensayar las ondas magnéticas hertzianas a voluntad, el Sr. Balsera presenta un aparato con el que, desde una estación radiográfica cualquiera, a distancia de kilómetros, son dirigibles los torpedos.
En una serie de pruebas interesantes se ha visto navegar con absoluta precisión al buque, sin ningún tripulante, bombardeando automáticamente a un supuesto enemigo.

Matías Balsera con su transmisor sintonizado en la Casa de Campo

Barco con el receptor sintonizado  simulando ser el torpedo
En el Ministerio de Marina, donde con tanto interés se siguen estos ensayos, se ha nombrado una comisión técnica ante la que el Sr. Balsera repetirá en breve sus notables experimentos.
S. M. el Rey. conocedor desde el primer momento de la gran transcendencia militar de este aparato, ha mostrado grandes deseos de presenciar dichas pruebas, por lo que se piensa aprovechar su estancia en Madrid para realizarlas." .

Estas nuevas pruebas, previstas para el verano, se tuvieron que aplazar al no haber agua sufíciente en el lago de la Casa de Campo, donde Matías Balsera había construido un torpedero dirigible por telegrafía sin hilos, en lo cual empleo las 6.000 pesetas que recibiera como ampliación a la subvención inicialmente concedida a su proyecto.

Llegado el año 1910, Matías Balsera desarrolla un nuevo invento consistente en una estación radiotelegráfica sin pilas por el que obtiene patente con el número 46.372 siendo descrito como: "Un sistema de telegrafía eléctrica a base de las máquinas magneto-eléctricas, denominado telégrafo electro-magnético Balsera".  Este tiene la ventaja de poder funcionar en líneas variables y mal aisladas con total exactitud y hasta una distancia máxima de 300 km utilizando línea de hierro de 4 mm. Inicialmente se verificó su funcionamiento mediante una comunicación efectuada entre Madrid y Calatayud que distan aproximadamente 250 km. El sistema era aplicable a los aparatos Hughes, Bréguet y Morse.

Aparato telegráfico Hughes
Los ingenieros militares consideraron que, dadas las ventajas del invento, se resolvía el problema de la telegrafía militar por lo que Balsera presentó en enero de ese año una instancia al Ministerio de la Guerra para el estudio de su implantación en el ejército. El telégrafo electro-magnético resultaba también interesante para las Compañías de ferrocarril dado que en las estaciones de tren se utilizaban aparatos telegráficos Bréguet. El día 18 de enero es presentado oficialmente su invento al Director General de Comunicaciones.

En la calle Verónica de Madrid, Balsera tenía su modesto taller donde desarrolló sus inventos, contando como ayudantes a los oficiales de Telégrafos, Claudio Gutiérrez San Juan y Antonio Castilla López. Entre los proyectos en desarrollo de Balsera por esa época se encontraban:  «El Selector telefónico» y «El telégrafo y el regulador automático».

Según recoge un artículo firmado por Vicente Saulnier, redactor del periódico, en La Correspondencia de España de 21 de enero de 1910, basado en la visita que  efectuara el día anterior al taller del onubense, "Unos capitalistas bilbaínos han formado sociedad con el Sr. Balsera y en breve montarán un taller digno de un inventor, y no lóbrego y bajo qué hoy habita". Siguiendo la misma fuente, el inventor habría recibido del Estado Inglés, oferta de cinco millones de francos por la patente de su sintonizador y torpedo dirigido y la Sociedad de teléfonos francesa le habría efectuado oferta por su selector telefónico.

El 24 de Abril de 1910, ante el Director General de Correos y Telégrafos, Bernardo Mateo Sagasta Echeverría, el ex-director y alcalde de Madrid en ese momento, José Francos Rodríguez y gran número de funcionarios del Cuerpo de Telégrafos y la Prensa, Balsera efectuó en el lago de la Casa de Campo una nueva demostración del funcionamiento de su sistema sintonizado para dirigir torpedos y una vez más es felicitado por el éxito de la misma.


Nuevas pruebas en abril de 1910



En julio de 1910 dos oficiales franceses pretenden atribuirse el descubrimiento de la sintonía.

En el mes de agosto, Balsera obtiene la patente de invención número 48.763 por «Un sistema de telegrafía duplex-duplex impresor tipográfico, basado en división del tiempo con regulación o taquímetro». Este aparato sirve para transmitir dos despachos simultáneamente o para dirigir uno en un sentido y recibir otro en sentido contrario.

En diciembre de 1910 se nombró una Junta por R.O., a petición de Balsera, que dictaminase sobre su invento para la dirección de los torpedos a distancia, complementando así los ensayos de Cartagena. En mayo de 1911 se disolvió aquella sin presenciar ningún ensayo, argumentado que los trabajos de Matías Balsera no interesaban a la Marina de Guerra. En vista de esto, el inventor decidió esperar mejores tiempos, negándose a acceder a las proposiciones que le hacían del extranjero.

Un inventor alemán llamado Wirth, de Nuremberg, ensaya en octubre de 1911 con éxito un sistema de telemando parecido al Telekino de Torres Quevedo. La prensa española exclama: "¿y nuestro Torres Quevedo?, ¿No vale ni significa nada?" ... "¿Y qué dirá de esto nuestro compatriota el insigne telegrafista D. Matías Balsera?. El alemán obtenía respaldo  y reconocimiento de su gobierno mientras los españoles no lo conseguían del suyo.

Finalizando el año, el 4 de diciembre de 1911, Balsera lleva a cabo otra demostración de su invento director de torpedos sintonizado. El Heraldo Militar, tras reseñar las pruebas y el éxito de la mismas, se lamenta en su edición de 6 de diciembre del poco apoyo oficial al inventor con la siguiente reflexión: "[...] queremos hoy limitarnos a otro aspecto más interesante. Refiérese éste a la forma en que el inventor realiza sus trabajos, a la casi carencia de medios de que dispone y el verdadero calvario que nuestro ilustre compatriota recorre actualmente, cual si esta penuria y estos sinsabores fueren el triste patrimonio destinado a todos los inventores, y adviértase que, aparte de otros inventos asombrosos, el señor Balsera ha llegado a descubrir la sintonización de las ondas hertzianas, sin cuyo requisito el mismo maravillo invento de Marconi carece de eficacia, puesto que las comunicaciones pueden ser sorprendidas por cualquier estación ajena a las que comunican, y, por lo tanto, carecen del secreto indispensable [...]" .

Balsera desarrolla también en su taller de la calle de la Verónica de Madrid un "[...] «Auditor de ópera», merced al cual puede oírse por ejemplo, la ópera cantada en el Teatro Real de Madrid por un abonado de Barcelona con tanta intensidad como si estuviese este sentado en las butacas y sin que tenga que aplicarse al oído ningún género de aparato [...]" .

El 25 de febrero de 1912, en uno de los salones de la Central de Telégrafos tuvieron lugar las primeras pruebas con un nuevo invento de Balsera. Se trata de aplicar el aparato Hughes a la telegrafía sin hilos de tal forma que los marconigramas o radiogramas que se venían transmitiendo por medio de aparato auditivo, es decir, telefónicamente, sin que quedase registro gráfico de los mismos, puedan ser ahora impresos, tanto en los despachos emitidos como en los recibidos. Las pruebas se realizaron ante el Director de la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, Conde de Albyz y del ingeniero de la misma Sr. Ortega, asistiendo también jefes y oficiales de Telégrafos y representantes de la casa Marconi quienes quedaron gratamente impresionados. Situando en un extremo del salón  un aparato Hughes conectado a una estación de telegrafía sin hilos y en el otro extremo otro de forma análoga, se emitió un despacho que, sirviendo de prueba, consistió en un mensaje de saludo dirigido a Marconi, a quien fueron enviadas las cintas impresas por los aparatos emisor y receptor utilizados. Dada la corta distancia de la comunicación efectuada en el ensayo de ese día, se acordó repetirlo entre Madrid y Cádiz en una fecha próxima. Pocos días antes, en un banquete ofrecido a Marconi en Londres al que asistieran expertos en el campo de la electricidad, se había suscitado el tema de aplicar los aparatos Hughes o Baudot a la telegrafía sin hilos, afirmando el inventor italiano que ese era un problema de alta mecánica no resuelto hasta el momento. Matías Balsera acababa de dar con la solución.

Ese día fue doblemente grato para Matías Balsera puesto que a la satisfacción causada por el éxito  de su demostración se unió la de la pedida de mano de quien iba a ser su esposa poco tiempo después, Enriqueta Ruiz Ramos.

La Gaceta de Galicia, diario de Santiago de Compostela, incluye en su edición del 5 de mayo de 1912 un artículo de divulgación científica titulado «La Luz eléctrica»  que firma Matías Balsera y que versa sobre el funcionamiento de las lámparas, su consumo y el desgaste del filamento de estas.

El 21 de mayo de 1912, Marconi visitó la Central telegráfica de Aranjuez, celebrándose, en su honor, un banquete en el hotel Ritz al que asistió Balsera quien fue presentado al inventor italiano dedicando este frases de sincero y cariñoso elogio al español. El día antes, en la Iglesia parroquial de Santa Bárbara, Matías Balsera contraía matrimonio con Enriqueta Ruiz Ramos, siendo los padrinos de boda, El oficial de la Guardia Civil, Vicente Morales y la madre de la novia, Enriqueta Ramos.

Matías Balsera presenta en septiembre de 1912 al Director General de Comunicaciones un nuevo sistema de telegrafía tipográfica que supera en rendimiento a los aparatos existentes hasta entonces. El Hughes alcanza las 600 letras por minuto, mientras que el baudot lo hace a 180 y el sistema inventado por Balsera lo hace a 1820, siendo susceptible además de emplear la transmisión duplex. El día 12 de diciembre se efectúan las pruebas oficiales entre las estaciones telegráficas de Madrid y Barcelona con buenos resultados.


Matías Balsera ante su aparato telegráfico rápido en diciembre de 1912



A las mismas asistieron el Director General de Comunicaciones y varios jefes de Telégrafos, participando, como operadores, Luis Calle, uno de los españoles premiados en el Concurso Internacional de telegrafía práctica celebrado en Turín en 1911 en Madrid y Antonio Castilla López en Barcelona.

Fue también en 1912, cuando Balsera idea la sustitución del aire comprimido por la pólvora en combustión lenta como fuerza de propulsión de los torpedos, siendo adoptado por la Armada en Estados Unidos donde los torpedos y los tubos lanzadores de estos fueron marcados con el nombre «Balsera».



Matías Balsera Rodríguez en diciembre de 1912

Pensionado por La Dirección General de Correos y Telégrafos sale de viaje para Amberes el 12 de septiembre de 1913 con objeto de perfeccionar sus inventos y efectuar estudios sobre telegrafía y radiotelegrafía en Bélgica. Esta vez, su ausencia se prolongará por ocho años.

El Ministerio de Marina había declarado que el control de los torpedos a distancia por medio de la radio no interesaba a la Armada española; sin embargo, la alemana adquirió en 1914 su sistema, y desde Ostende (Bélgica), Balsera controló un barco misterioso que obligó a encerrar en el puerto militar de Dover a la escuadra inglesa, facilitando así que los submarinos alemanes atravesaran el canal de la Mancha. Alemania invadió Bélgica en agosto de 1914, lo que provocó la entrada en el conflicto de Gran Bretaña en ese momento. El 22 de septiembre de 1914, cerca de Ostende, el submarino alemán U-9 hundía en unas horas a tres cruceros acorazados británicos.

Poco después, cuando los alemanes amenazaban la ciudad de Amberes donde residía, a finales de septiembre de 1914, Balsera se trasladó a Inglaterra.




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