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Colaborador de la Revista Radioaficionados de U.R.E. y del Foro Histórico de las Telecomunicaciones del COIT. Lic. CC Económicas y EE. por la USC, Post Grado en Banca Comercial "Cum Laude" por la Univ. Barcelona y Especialista en Dirección Financiera por la UOC

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lunes, 25 de abril de 2016

Matías Balsera Rodríguez, (1883-1953) primer radioaficionado y DX-ista español en 1903 Capítulo III (1915-1924)

Matías Balsera Rodríguez, (1883-1953) primer radioaficionado y  DX-ista español en 1903
Capítulo III (1915-1924)

Tomás Manuel Abeigón Vidal (EA1CIU)
abeigont@gmail.com
Pontevedra


A comienzos de agosto de 1915 se publica una noticia en el periódico El Radical que causará gran revuelo en la prensa en los días sucesivos . Se trata de la supuesta existencia de una estación clandestina de telegrafía sin hilos en el domicilio de Juan Balsera Rodríguez, hermano de Matías, el cual trabajaba también en Telégrafos como aspirante de contabilidad. Al parecer, a través de ella se habrían captado noticias procedentes de Berlín y Viena. Según publican los principales periódicos madrileños y nacionales, al enterarse de la noticia el Director General de Correos y Telégrafos, Emilio Ortuño Berte, este procedió a ordenar la inmediata visita de inspección al domicilio del denunciado, tras la cual, el director del centro de telégrafos emitió el siguiente comunicado:

"Me he personado en el domicilio del aspirante de contabilidad y oficinas Juan Balsera y Rodríguez para comprobar si dicho señor tiene una estación de radiotelegrafía. He podido comprobar que no existe tal estación, poseyendo solamente dicho funcionario una pequeña tabla de madera, donde tiene montado un cohesor muy rudimentario, una pila y un auricular telefónico. No hay instalación de antena ni nada que como tal pueda utilizarse. 
Resulta evidente que con estos medios tan imperfectos es imposible recibir señales radiotelegráficas, como no provengan de una estación muy próxima o potente.
Según manifiesta el propio señor Balsera, construyó esos aparatos por mera distracción, sin perseguir otro fin importante y no habiéndolo usado más que una vez solamente, para lo cual, sirviéndose de un pequeño globo de caucho de los que se compran a los niños, elevaba un hilo muy finito de cobre que utilizaba a guisa de antena, con el cual, según dice, percibió débilmente la señales de la estación de Carabanchel, no habiendo repetido la experiencia en ninguna otra ocasión.
Cuanto se dice, pues, en el artículo de El Radical es pura fantasía.".

De todo ello se informó al Ministro de la Gobernación, Sánchez Guerra. 

Días más tarde, El diario madrileño El Globo, en su edición del 21 de agosto, da cuenta de una carta que desde Londres había dirigido Matías Balsera al Director General de Correos y Telégrafos, quien la había hecho llegar Ministro de la Gobernación, y de cuyo contenido da este cuenta a la prensa. En ella, se expresaba

"[...] pidiéndole que no conceda a su hermano Juan excedencia que ha solicitado para dedicarse al estudio de aparatos de telegrafía, pues todos los inventos de que alardea su referido hermano no son más que ilusiones que se ha forjado y que dieron motivo a suponer que había establecido en su domicilio una antena [...]".  Ese mismo día, El Heraldo de Madrid, refiere la misma información, dando más detalles de lo expuesto en la carta por el pensionado. Este, según recoge la noticia, "[...]  había visto con gran extrañeza que la Prensa española hablase de unos inventos de su hermano Juan relacionados con la telegrafía sin hilos, cuando precisamente su hermano no tiene nada de inventor; a lo sumo, y esto muy deficientemente, espíritu de imitación de lo que él hace. En suma; que le molesta que se le haya confundido con su hermano.[...]".

Existe constatación documental de que Juan Balsera obtuvo patente de invención de varios aparatos por lo que tal vez Matías Balsera, con el envío de su carta, pretendiese proteger a su hermano de las consecuencias graves de tener una estación de telegrafía sin hilos clandestina, como por otro lado, parece que sí existió, aunque sólo fuese para uso experimental. Además de estar prohibido desde 1908 el establecimiento de estaciones privadas de radiotelegrafía, la circunstancia de producirse el hecho en pleno desenvolvimiento de la I Guerra Mundial hacía aún más punible su posesión.



Fig. 1 Expediente patente núm. 4.378



Durante los años que residió en Inglaterra, Matías Balsera, realizó estudios de ingeniería en el King College, donde conoció e hizo amistad con inventores célebres como Donald Maurray y Creed, campeones mundiales de telegrafía rápida. Funda la compañía Balsera's Patents Limited , y entre 1916 y 1921, efectúa el registro de patente, de varios de sus inventos en España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos de América, y lo solicita también, de al menos uno de ellos, en Brasil. Sin ánimo de pretender efectuar una relación exhaustiva, estas son algunas de las obtenidas: el 22 de mayo de 1916 en Inglaterra, con el número 4.378 "Telegraphic printing Aparatus"; el 27 de septiembre de 1917, en Inglaterra, con el número 109.707, "Improvements in or relating to Polarized Electric Relays"; el 6 de octubre de 1919, en España, con el número 71.024, "Perfeccionamientos en los aparatos de rayos-X"; el 26 de junio de 1920, en Francia, con el número 504.189, "Appareil á rayons X"; el 2 de abril de 1921, en Francia, con el número 515.514, "Perfectionnements aux appareils á rayons X"  y con el número 515.515, "Perfectionnements aux moteurs á combustion interne du type rotatif "; el 6 de septiembre de 1921, en Estados Unidos, con el número 1.390.250 "X-Ray Apparatus"; por último, el 10 de septiembre de 1921, en Brasil, solicitó el registro de "Aperfeiçoamentos relativos aos apparelhos de raios X".

En 1917 se había constituido en Londres el Centro Español, con el que Matías Balsera colabora, formando parte de los más de 600 socios que tiene el mismo entre empresas y particulares.

El Radio-esteroscopio, como el denominaba a su aparato de rayos-X fue adoptado por el Saint Mary Hospital de Londres.

El diario católico de Madrid, El Siglo Futuro, recoge en su edición del día 21 de agosto se de 1918 una noticia sobre un invento de Juan Balsera que bajo el título «Una conquista de la Ciencia, el dúplex telefónico. Un invento español», habla de su importancia al permitir duplicar el rendimiento de los circuitos telefónicos. Se refiere al inventor del que, entre otras cosas dice:

"[...] Se trata de una dinastía de inventores. Entre sus antepasados figuraron ya exploradores de las ciencias ocultas, y otro Balsera, hermano de este que nos ocupamos [Matías Balsera Rodríguez], fue un tiempo orgullo del Cuerpo de Telégrafos, donde su ingenio dejó grata huella de su paso, si bien el abandono y la indiferencia de nuestros Gobiernos, la falta de apoyo oficial, empujáronle fuera de su patria. Hoy es Inglaterra quien explota el talento y las singulares aptitudes de este compatriota nuestro [...]".

En junio de 1921, Balsera viajó a España con intención de someter a juicio de los técnicos el funcionamiento de su "Aparato telegráfico impresor sistema Balsera", inventado por él, construido y patentado en Londres y que había causado sensación oficial y funcionaba con éxito en Francia  e Inglaterra.

La revista El Telégrafo Español publicó en el número 28, de 30 de junio de 1921 un artículo escrito por el propio inventor, en el que describe con detalle el funcionamiento y ventajas de su sistema respecto al Hughes, que era el que se venía empleando hasta el momento. En palabras del propio Balsera:

"[...] Aunque el principio sea idéntico, la resultante es una cosa completamente distinta en todas sus operaciones. El Hughes es un aparato esencialmente mecánico, mientras que el Balsera lo es eléctrico. Tiende este sistema a suprimir toda complicación mencánica innecesaria, alargando de este modo la vida del aparato, reduciendo su coste, procurando un mayor rendimiento y obteniendo otras ventajas de carácter práctico que faciliten su manipulación y su eficiencia [...]".


Portada de El Telégrafo Español nº 28
Museo U.R.E. (Gracias Vicente)


Artículo escrito por Matías Balsera en el Telégrafo Español
Reproducción obtenida del Museo U.R.E. (Gracias Vicente)

Matías Balsera posa ante su Aparato Telegráfico Impresor


Detalle del Sistema Balsera con teclado parecido al Hughes

Otra fotografía del Aparato Telegráfico Iimpresor Sistema Balsera


El 2 de agosto de 1921, en la sala de Actos del Palacio de Comunicaciones, da una conferencia sobre su Sistema Balsera mismos exponiendo los fundamentos científicos en que se basa y la rapidez que permite alcanzar en la transmisión de mensajes telegráficos. A pesar del éxito de las prueba, este sistema no se llegó a adoptaron en España alegando, esta vez, que  estaban construidos en el extranjero.

Matías Balsera en el Palacio de Comunicaciones de Madrid en 1921

Matías Balsera regresa a España después de una ausencia de ocho años. Sin embargo, todavía viajará al extranjero debido a sus negocios, sobre todo a Francia e Inglaterra, donde a mediados de abril de 1922 se produce la liquidación de su sociedad Balsera's Patents Limited.

En estos países europeos Balsera había conformado su proyecto para implantar en España el Broadcasting. A ellos había llegado importado de Estados Unidos a comienzos de los años viente del siglo pasado, causando gran interés y expectación.


Una intervíu con el Sr. Balsera

Una reveladora entrevista publicada por el diario El Sol de Madrid el 24 de noviembre de 1922 nos da las claves de la autoría de la introducción en nuestro país de la radiodifusión. Comienza el periodísta, que firma bajo las iniciales E.H. de U., haciendo una introducción bajo el título «Una intervíu con el Sr. Balsera. La telefonía sin hilos al alcance de todas las fortunas», en la que narra cómo  desde un rincón de la habitación donde se efectúa la entrevista llegan unas notas melódicas y puras de un concierto de violín. Tratando de descubrir al artista, se acerca a una pequeña bocina detrás de la cual "[...] adosadas a una especie de buró lucen unas lámparas de forma extraña [...]" ... "[...] Estamos presenciando uno de los ensayos de telefonía sin hilos que el ingeniero y oficial de Telégrafos D. Matías Balsera, viene realizando por orden de la Dirección General del Cuerpo. [...]".

Estos ensayos se iniciaron mediante un proyecto que Balsera presentó al Director General de Telégrafos, Jorge Silvela, quien le apoyó en la puesta en marcha del mismo. Al regresar a España después de una larga ausencia  "[...] ofrece al país la implantación de un servicio nuevo, culto y de gran importancia para el desarrollo de la industria radiotelegráfica nacional. Se trata del Broadcasting [...]". 
"[...] Merced al maravilloso invento de la ía y a la magnífica organización del servicio, con un sencillísimo aparato, puede cada persona oír cómodamente desde su casa de la ciudad o del campo, los conciertos, conferencias, noticias importantes, etc. que en forma de ondas eléctricas se lanzan al espacio desde la estación emisora. [...]".
"[...] Millones de personas [en el mundo] recogen actualmente esas magníficas ondas que después se transforman en notas musicales o palabras [...]". 
"[...] El señor Balsera, durante su permanencia en Inglaterra, ha estudiado la organización de este servicio, y ahora, tomando como base lo hecho en el extranjero, propone que, a cargo siempre del Cuerpo de Telégrafos, se establezca un servicio de «Broadcasting», utilizando la estación radiotelefónica del Palacio de Comunicaciones.
Tiene estudiada la manera, y comenzadas las gestiones para que por radiotelefonía puedan lanzarse al espacio: 
Los conciertos de las orquestas Filarmónica y Sinfónica, Banda Municipal y Alabarderos. Las sesiones del Congreso, Senado y Ayuntamiento. Las conferencias del Ateneo y círculos políticos. La ópera del Real. Las listas de la lotería, sermones notables, noticias de Prensa, reseñas de toros, y, en general, todo aquello que al público pueda interesar [...]".

Continúa el relato de la entrevista en la que Matías Balsera informa que su proyecto de Broadcasting ha sido presentado por escrito a la Dirección General de Telégrafos para que nadie lo pueda tomar como propio, prescindiendo de él, o quede traspapelado. Manifiesta que el interés que le mueve es hacer ver a los telegrafistas extranjeros que los telegrafistas españoles "[...] somos capaces de establecer servicios tan perfectos o más que ellos, demostrando que España no va a la zaga de las demás naciones en cuanto a cultura y capacidad [...]".

En cuanto a la puesta en marcha, indica que a primeros de año, 1923, podría estar en funcionamiento siempre que el Director General de Telégrafos le diese el apoyo necesario para ello.

Sobre el proyecto de Broadcasting propuesto por Balsera, en el libro del oficial del Cuerpo de Teleégrafos, Enrique Mata Lloret, titulado La telefonía sin hilos al alcance de todos, publicado a finales de 1923, se incluyó como suplemento, al final del mismo una detallada descripción del modelo ideado por Matías Balsera. En resumen, se trata de que una estación central conectada mediante cable con los centros de interés (Teatro, Parlamento, etc.), efectuase la emisión a otras estaciones receptoras transmisoras distribuidas estratégicamente por todo el territorio nacional.

En este mismo libro, se describe otro invento de Balsera, el "Radio-megáfono Balsera", amplificador al aire comprimido.

Portada del libro de Mata Lloret (1923)

Modelo Balsera de Broadcasting para España

Siguiendo con la entrevista a Balsera, a continuación revela los motivos que le llevaron a irse al extranjero: "[...] Me fui al extranjero porque  la oposición que a todo lo mío declararon ciertos jefes de la Dirección General de Telégrafos, creando una atmósfera desfavorable alrededor de los directores generales, en perjuicio de mis proyectos, me hicieron la vida imposible y tuve que emigrar porque yo no sé ganar mi sueldo sentado ante una mesa «copineando» despachos [...].".

Confiesa, siguiendo el relato de la entrevista, sospechar que dicha campaña haya sido reanudada al no explicarse como al ser el Bradcasting un proyecto de interés, en primer lugar, para el Cuerpo de Telégrafos, todavía no haya "[...] un jefe que lo patrocine y trate de conseguir el apoyo del director... [...]".

Balsera cree que "[...] si el Estado no toma esto en serio, como quiera que la marcha del progreso no puede ser detenida por el criterio de personajes ni personajillos, no faltarán Compañías que, como la Marconi y la Ibérica de Telecomunicación, soliciten y consigan concesiones para establecerlo, en perjuicio del Estado, del mismo público y del Cuerpo de Telégrafos [...]".


Portada de Radiotelefonía publicada en septiembre de 1925

Siguiendo las últimas páginas del libro que Matías Balsera publicó en septiembre de 1925, titulado Radiotelefonía, sabemos que al regresar el autor a España "[...] propone al Director General la realización de ensayos demostrativos, y durante el verano de 1922 se empiezan las primeras emisiones difusoras gramofónicas. Durante el otoño, y enlazando con una línea telefónica la estación Radio del Palacio de Comunicaciones con el template del Ideal Retiro, se emiten los conciertos de la Banda Municipal de Madrid. Empieza la Ópera en el teatro Real y, utilizándose otro circuito telefónico, se lanza al espacio la primera ópera de la temporada, Los Maestros Cantores... [...]".

Palacio de Comunicaciones de Madrid

La primera estación radiotelefónica oficial de carácter civil que existió en España fue la que los telegrafistas españoles tenían instalada en octubre de 1922 en una reducida habitación del primer piso del Palacio de Comunicaciones de Madrid. Su potencia era de 1 Kw conseguido empleando dos tubos de medio y que con un rendimiento normal podía ser escuchada en toda la península, Baleares y norte de África. Su construcción se había efectuado en España, en donde también se fabricaran los materiales que la componían, habiendo sido instalada por Antonio Castilla López.

Antonio Castilla López

La estación era atendida por los telegrafistas Juan Loreto Fernández, Matías Balsera Rodríguez y Jesús Nérida García. Tenían también instalado un micrófono en el kiosko de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid en el parque del Retiro desde donde transmitían los conciertos que dirigía el maestro Ricardo Villa González que eran recibidos en las estaciones de Ciudad Lineal, Carabanchel y algunos buques en el mar. Un día se les ocurrió la idea de lanzar el sonido al hall del Palacio de Comunicaciones para que todos los que allí se congregaron pudieran escuchar las emisiones sirviendo al mismo tiempo como medio para hacer propaganda de la Radiotelefonía. En otra ocasión y sobre un camión montaron una estación transportable que emplazaron en El Escorial, donde el Director General, Jorge Silvela y otros invitados pudieron escuchar los discos puestos en un gramófono situado en la estación radio de Madrid. Silvela tenía instalado un receptor en su despacho desde donde seguía las emisiones de radiodifusión que Balsera y sus compañeros efectuaban en pruebas.

A pesar del éxito de los ensayos y después de recibir felicitaciones del norte de África y de la península por sus emisiones, utilizando palabras del propio Matías Balsera: [...] son tales los obstáculos que salen al paso y de tal naturaleza, que convencido de que no se puede ir contra el ambiente ... decide [él] suspender y aplazar para mañana lo que pudo haberse hecho aquel día [...]"

El 1 de octubre de 1922 se constituyó en la Escuela Industrial de Madrid el Radio Club de España, entidad que nace con la pretensión de fomentar el conocimiento y desarrollo de la telegrafía sin hilos y la radiodifusión en nuestro país, recibiendo numerosas adhesiones procedentes de la capital y diversas provincias de España, entre ellas, figuraba la de los tres telegrafistas encargados de la Estación radiotelefónica del Palacio de Comunicaciones. Una vez elegida la Junta Directiva en asamblea general extraordinaria posterior a la constitución del Radio Club, Matías Balsera formó parte de la misma como vocal.

El 25 de mayo de 1923 el oficial de Telégrafos de Almería Miguel García Cobos escribía el primer artículo de una serie de 7 que se publicaron en el diario de dicha localidad La Crónica meridional referidos al Broadcasting dando a conocer su funcionamiento en Estados Unidos, donde goza ya de una gran actividad.

García Cobos alerta sobre la posible caída en España de este importante servicio para la población en manos de empresas como la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, controlada por Marconi y que no considera española. Por eso cree necesario que sea el Cuerpo de Telégrafos el que asuma la prestación del broadcasting y que sea monopolio exclusivo del Estado. García Cobos se refiere a continuación a la situación en Inglaterra del incipiente servicio de broadcasting que no está tan desarrollado como en Estados Unidos y que se limita a retransmitir por el Daily mail conciertos emitidos desde La Haya. Menciona entonces el proyecto de implantación de broadcasting que Matías Balsera presentó al Director General de Comunicaciones, cuyo modelo se basa el sistema de duplex radio o retransmisión. García Cobos se extiende en describir las experiencias efectuadas por Balsera y el funcionamiento de su sistema en fase de ensayo, pero que ha demostrado su eficacia. Finaliza el artículo insistiendo en la necesidad de que sea el Cuerpo de Telégrafos el que gestione el servicio de broadcasting español, evitando que este caiga en manos extranjeras.

Surge en Madrid en el verano de 1923 un banco industrial constituido a base de cooperativa y con vocación de promover y desarrollar proyectos empresariales e industriales. Dicha entidad se denominó Banco Español, siendo Matías Balsera nombrado Director de la sección de Descubrimientos y Patentes del mismo. 

En 1924, en la revista Nuevo Mundo de 23 de mayo, un artículo titulado "Figura de la semana: La antena de la Radio Ibérica"  firmado por Enrique González Fiol empieza diciendo: "Ha comenzado a funcionar con regularidad la antena de la Radio Ibérica y tenemos ya un buen principio de Broadcasting español [...]".

 
Aparatos receptores construidos por Radio Ibérica en 1924
"[...] Muchos ignoran las dificultades de toda índole con que se hubo de luchar; De más graves, las opuestas por la incomprensión de los anteriores gobernantes, que consideraban como atentatorio contra la seguridad del Estado todo ensayo de radiodifusión, hasta que el advenimiento del nuevo régimen político les puso fin [...]".


Antena de la Radio Ibérica, germen del Broadcasting nacional, es la culminación de "[...] la perseverancia y el estudio de dos grandes ilustres oficiales españoles de Telégrafos, D. Antonio Castilla [López] y D. Matías Balsera [Rodríguez], autor de los primeros ensayos de broadcasting desde la Radio del Palacio de Comunicaciones; ensayos que le valieronvez de apoyos, estímulos y recompensas, persecuciones y contrariedades, por la incomprensión de las anteriores alturas oficiales, hasta el punto de darle derecho a figurar en un martiriólogo de la Radio nacional [...]".

El 20 de julio de 1924 se celebró la Asamblea General de la Asociación Radio Española, constituido el 18 de mayo de 1924, para elegir Junta Directiva, cuya composición resultante fue la siguiente: Presidente Honorario, Antonio Castilla; Presidente, Gonzalo de Aguilera Munro, Conde de Alba de Yeltes; Vicepresidente Primero, Matías Balsera; Vicepresidente segundo, Julio Palacios; Secretario General, Fernando Sanahuja; Secretario Primero, Carlos España; Tesorero, Gregorio Gallardo; Contador, Pedro Roa; Vocal Primero, Jorge La Riva; Vocal segundo, Francisco Muñiz; Vocal tercero, F. Troncoso; Vocal cuarto, Ángel sobejano; Vocal quinto, A. Camarero; Vocal sexto, Enrique González; Vocal séptimo, Antonio Azpeitia; Vocal octavo, Miguel Moya.




En el diario La Libertad, y dentro de la la sección Radiotelefonía que firma Arturo Pérez Camarero bajo él seudónimo Micrófono, se anuncia en la edición del día 22 de julio de 1924  la conferencia que al día siguiente pronunciaría Matías Balsera a través de la estación de la calle Rodríguez San Pedro de Madrid sobre la Radiodifusión. Balsera era en ese momento Vicepresidente de la Junta Superior de la Asociación Radio Española recientemente  constituida (18 de mayo). La emisión fue efectuada en longitud de onda de 335 metros y con intensidad suficiente para que los galenistas pudiesen escucharla. La hora de emisión se eligió para que cuando comenzase a emitir Radio Ibérica hubiese finalizado de funcionar la estación del Sr. Zuazo dada la coincidencia de la longitud de onda de ambas. (Continuará)



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