Datos personales

Mi foto
Pontevedra, Pontevedra, Spain
Colaborador de la Revista Radioaficionados de U.R.E. y del Foro Histórico de las Telecomunicaciones del COIT. Lic. CC Económicas y EE. por la USC, Post Grado en Banca Comercial "Cum Laude" por la Univ. Barcelona y Especialista en Dirección Financiera por la UOC

Visitas recibidas

Buscar en este blog

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Primeros ensayos de comunicación por radio en la aviación española


Primeros ensayos de comunicación por radio en la aviación española

Autor: Tomás Manuel Abeigón Vidal (EA1CIU)
Antecedentes mundiales

Después de varias experiencias sobre tierra parece que fueron el canadiense James McCurdy y  Fredrick Baldwin, ambos pilotos de Glenn Curtiss, los primeros que resolvieron en 1910 las dificultades de colocación y sustentación de la antena, así como la ligereza de la estación radiotelegráfica a bordo de un aeroplano. Tras instalar el aparato de telegrafía sin hilos en un biplano Curtiss por el ingeniero Norton, y desde el aeroplano, el 27 de agosto de 1910, cuando se hallaba a 75 metros de altura, McCurdy y Baldwin enviaron a una distancia de 5 km un despacho de 26 palabras, que se recibió perfectamente en tierra, donde en Sheepshead Bay, New York, estaba instalado el receptor.


El 27 de agosto de 1910 James McCurdy y Fredrick Baldwin enviaron
el primer despacho aire tierra en Sheepshead Bay (New York)



A fines de octubre de 1910 Robert Loraine hizo en Londres interesantes experiencias entre una estación de T.S.H. terrestre y un aeroplano. Estas no fueron tan satisfactorias como las de  McCurdy y Baldwin; no obstante, el peso de los aparatos se redujo en el transmisor a 6 kg, siendo el receptor un sencillo detector electromagnético Marconi.

Con resultados satisfactorios, se verificaron experiencias de la telegrafía sin hilos en los aeroplanos en el aeródromo de Buc (Paris) bajo la dirección del Conde de Baume Plisvinel, en la primera semana de febrero de 1911. Un aeroplano provisto de la instalación necesaria, y en el que iba de pasajero el mencionado conde, desde una altura de 300 m. y una distancia de 12 km comunicó con facilidad entre Trappes y Rambouillet. empleando una bobina de 12 cm. de chispa y con una antena compuesta de dos alambres de cobre de 0,04 mm. y de unos 50 m. de longitud, que, cuando funcionaba por efecto del viento, tomaba la posición horizontal. El otro polo del oscilador estaba en comunicación con la masa metálica del aeroplano que substituía a la capacidad tierra o contrapeso.


Maurice Farman efectúa experiencias de telegrafía sin hilos a bordo de
uno de sus aparatos en el aeródromo de Buc (Paris) en febrero de 1911



Unos días después se procedía a montar una instalación en forma que el aviador pudiese, no sólo expedir despachos, sino también recibirlos.

Pero dado que los aparatos no poseían más que magnetos a alta tensión como productores de energía eléctrica, no era posible comunicar más allá de 50 km debido a la escasa potencia del generador.

Otro de los primeros ensayos de comunicación aire-tierra por radiotelegrafía del mundo se realizó en septiembre de 1911 en Brooklands (Inglaterra). E.V.B. Fisher pilotó un monoplano experimental  biplaza Flanders F.3 a bordo del cual iba un operador situado en el asiento delantero con un transmisor de chispa Marconi alimentado con una batería de 6 voltios. Brooklands fue la cuna de la aviación británica, donde se consiguieron muchos avances tecnológicos y de ingeniería a lo largo de varias décadas del siglo XX, convirtiéndose en uno de los primeros aeródromos de Gran Bretaña. Atrajo a muchos pioneros de la aviación antes de la I Guerra Mundial y ocupó un lugar destacado en el diseño y fabricación de aeronaves.



Flanders F.3 (1911)


- Septiembre de 1911 -
Ensayos de comunicación por radio aire-tierra realizado
en Brooklands (Inglaterra)  en  un monoplano biplaza Flanders F.3
pilotado por E. V. B. Fisher,  utilizando un transmisor radiotelegráfico
 portable de chispa Marconi alimentado con una batería de 6 voltios.

 

Transmisor radiotelegráfico de chispa para avión Marconi
Potencia: 40 W
(1912)




En 1912, la Royal Flying Corps. (Fuerza Aérea Británica), comenzó a experimentar con telegrafía sin hilos en los aeroplanos. El teniente B.T. James fue uno de los pioneros en el uso de la radio en los aviones. En la primavera de 1913 comenzó sus pruebas en un B.E.2a. llegando a un alto grado de eficiencia en sus experimentos antes de fallecer al ser derribado por fuego antiaéreo el 13 de julio 1915 cuando participaba en una acción bélica.
En 1912 en Estados Unidos se utilizó también la radio en aviones tipo Wright para comunicación aire-tierra con objeto de efectuar las correcciones de tiro artillero.

En abril de 1915 el capitán J M Funival de la R.F.C. fue la primera persona en escuchar la señal de radiotelefonía transmitida desde tierra cuando el mayor Prince le dijo: "Si me puede ud. escuchar ahora, será el primer comunicado de voz en la historia que se ha enviado a un avión en vuelo." En junio de 1915, la primera transmisión de voz aire-tierra del mundo se llevó a cabo en Brooklands (Inglaterra) durante aproximadamente 20 millas. La transmisión tierra-aire fue inicialmente por morse pero se cree que las comunicaciones bilaterales de voz se alcanzaron en julio de 1915. A principios de 1916, la Compañía Marconi comenzó, en Inglaterra, la producción de radiotransmisores/receptores de aire-tierra que se utilizaron en la I Guerra Mundial en Francia.
Por otro lado, en Estados Unidos de América, AT & T inventó en 1917 el primer transmisor de radio estadounidense aire-tierra. Los expertos evaluaron este dispositivo en el campo de Langley (Virginia) en julio de ese año y consideraron que era una tecnología viable.


Primeros ensayos de comunicación por radio en la aviación española

En marzo de 1911 se creó el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos con la intención de estudiar los diferentes tipos de aeroplanos existentes e integrarlos en las necesidades militares del país. Todos esos estudios desembocaron en la creación, a principios de 1913, del Servicio de Aeronáutica Militar a cargo de la Sección de Ingenieros del Ejército, con dos ramas bien definidas: la Aerostación, encargada de las plataformas más ligeras que el aire (globos, dirigibles y cometas), y la Aviación, con los medios de locomoción aérea basados en aparatos más pesados que el aire. En 1913 la aviación militar española participó por primera vez en la Guerra de África.
En 1914 Joaquín Pérez-Seoane Escario, ingeniero del ejército, obtuvo el título de observador de aeroplano.



Joaquín Pérez-Seoane Escario


La rama naval de aviación se creaba, en 1917, dentro del Servicio Militar Naval que pasó a depender del Ministerio de Marina.
En 1918 en la Base militar aeronaval de Los Alcázares (Murcia), dentro de la Escuela de Observadores y Bom­barderos de la clase de tropa que recibió el nombre de Escuela de Tiro y Bombardeo, se iniciaron los primeros ensayos de radio enlazando un avión con tierra, siendo su primer técnico e impulsor el Capitán Joaquín Pérez-Seoane Escario. Sobre un avión Farman bimotor de 100 HP de potencia, con capacidad para seis tripulantes, y utilizando un aparato de radio Marconi modelo A.D.1, en telegrafía, Pérez-Seoane realizó las primeras prácticas en el aire.


Aeroplano Farman bimotor F.50. Modelo sobre el que Joaquín
 Pérez-Seoane montó un transmisor Marconi AD1 en 1918
realizando prácticas en el aire de radiotelegrafía.


Marconi AD1


Kit Marconi AD1
Radiotransmisor telefónico y telegráfico para
aviación. En la fotografía se aprecia el kit completo con  el
generador de aspas para producir la energía de alimentación.

El 20 de octubre de 1919, se llevaron a cabo en el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid) las primeras pruebas de radiotelefonía en la aviación militar española, instalándose una estación de radiotelefonía, sistema Marconi, en un aeroplano del tipo Barrón W, siendo este pilotado por el teniente Francisco Bustamante de la Rocha, quien, después de elevarse y comprobar el buen estado de la instalación, tomó rumbo a Guadalajara, manteniendo constante comunicación con tierra durante el trayecto. El montaje de los aparatos, último modelo de los diseñados por la Compañía Marconi de Londres, la dirigió el ingeniero de la Compañía Nacional de Telegrafía sin Hilos, Manuel Escolano Llorca. Por el Centro electrotécnico y de comunicaciones acudió el capitán Ramiro Rodríguez-Borlado Martínez quien había recibido encargo de emitir informe sobre los resultados. Rodríguez-Borlado trabajaba entonces en la construcción de los primeros receptores de válvulas termoiónicas del ejército. Poco tiempo después se comenzaba, en los Talleres Telmar de Madrid,  la fabricación de este tipo de estaciones de radiotelefonía, así como otros para barcos y otros para diferentes usos militares.



Biplano español Barrón W
En él se efectuaron los primeras
pruebas de radiotelefonía aérea en Cuatro Vientos el 20 de octubre
de 1919.


Teniente
Francisco Bustamante de la Rocha

Pruebas de radiotelefonía  aérea, sistema Marconi.
 Cuatro Vientos,  20 de octubre de 1919

En noviembre de 1920, Pérez-Seoane fue designado  para seguir un curso de Radiotelegrafía en la Escuela Superior de Electricidad de París durante seis meses al que asistieron 52 alumnos, 45 militares de diferentes países y 7 civiles. Uno de los directores de dicho curso fue el famoso General Ferrié.

Entre 1920 y 1921, haciendo uso de nuevo material adquirido por la aviación militar española, Joaquín Pérez-Seoane Escario reanudó sus ensayos de radio en los aviones que había iniciado en 1918, empleando esta vez, aparatos de radiotelefonía Marconi modelo A.D.2, cuya potencia era de 100 W y se habían fabricado en España por los Talleres electromecánicos Telmar. Esta vez las pruebas fueron sobre un avión Breguet XIV con motor Fiat. En poco tiempo, Joaquín Pérez-Seoane logró que la radio fuera dotación obligatoria en, al menos, uno de los aviones de cada escuadrilla que fue destinada a la Guerra del Rif en África.

Aeroplano Breguet XIV. 1921
Modelo sobre el que Joaquín Pérez-Seoane montó un transmisor
 Marconi AD2  (entre 1920 y 1921)

Transmisor Marconi AD2

El número de estaciones de telegrafía sin hilos para aeroplanos que fueron fabricadas en los Talleres Telmar, bajo patente Marconi, fue de unas 50, y en 1926 habían iniciado también la construcción en serie del modelo A.D.6., el mismo que llevó a bordo el hidroavión "Plus Ultra" en su famoso vuelo a través del Océano Atlántico. Cuando se preparaba el Dornier Wal "Plus Ultra" para el vuelo a la Argentina, el comandante Pérez Seoane fue a Melilla con su compañero Manuel Escolano Llorca, con el fin de instalar en el histórico hidroavión los aparatos de radio que tan maravillosamente funcionaron durante la travesía.




Hidroavión "Plus Ultra" (1926) antes de ser lanzado al mar

Capitán Escolano, Comandante Franco, Comandante Pérez.Seoane, Teniente
Ruiz de Alda, y Capitán Cañete, en los preparativos del raid Palos-Buenos Aires



Transmisor y receptor Marconi AD6 de 150 vatios instalada en el "Plus Ultra"

Conjunto del equipo AD6

El "Plus Ultra" con el mástil telescópico de la antena del transmisor
de socorro izado


Joaquín Pérez-Seoane fue nombrado jefe del Servicio de radio de la aviación militar española y también ostentó el cargo de vicepresidente de la Unión de radioyentes pocos años después, escribiendo multitud de artículos técnicos sobre la radio en la revista Ondas, órgano portavoz de la cadena Unión Radio y de la asociación Unión de Radioyentes.



Revista "Radioaficionados"
marzo 2017

No hay comentarios:

Publicar un comentario